miércoles, 28 de marzo de 2018

11 nuevos breves

Los microplásticos que digiero, provenientes del mar, son de primera calidad y cocinados por los mejores chefs.
Que rabien los envidiosos.




Adquirió un iglú en el Ártico pero el continente ya había desaparecido; ahora navega sobre un bloque de hielo en compañía de tres focas y una docena de pingüinos, en busca de los promotores y agentes inmobiliarios que tan eficazmente le estafaron.

Odiaba tanto el poder que se quemaba teniendo la sartén por el mango.


¡Cada uno en su casa y Dios en la de todos!”, dijo la abuela primera. “Todos tenemos problemas”, añadió la abuela segunda, “y el que no los tiene sale a la calle a buscárselos”.
Las dos se dieron la razón con movimientos afirmativos de cabeza y se cogieron del brazo para dar el paseo e las tardes.

(Y quien no tenga abuela, que se aprenda el Refranero)




Por muy breve que fuera, aquel cruce de miradas no me cabe en un microrrelato.



TERRORES MUY FORMALES
De noche le espantaban aquellos telefonazos a tan altas horas: sus pesadillas, de paseo por la ciudad, le avisaban siempre de su vuelta a casa.


CONFESIÓN Y FINAL


Su tatuaje y el mío no se hablan desde anoche. El de ella prometió seguir queriéndole sobre las arrugas y las manchas de la edad. El mío le confesó que era pintado.


Y PUNTO

Pirateó por Internet los puntos del carnet por puntos, los puntos de las principales ligas deportivas y hasta los puntos de su operación de rodilla; lo intentó con dos de los cuatro puntos cardinales e incluso se bajó los 'punto en boca' necesarios para mantener todo eso en secreto, pero vivía temiendo que alguien, algún día, le pusiera los puntos sobre las íes...

EN SEMANA SANTA

Me asomé a ver el paso de la procesión del Ku Kux Klan. Portaban sobre un trono a un Judas viviente que pendía de un patíbulo con su bolsa de monedas. Éste me señaló con el dedo como al próximo reo de aquel linchamiento litúrgico. Desde entonces me camuflo bajo odiosos hábitos blancos y capuchas puntiagudas. 





EL guía del museo se alarmó al comprobar que las caras de los visitantes se repetían ya tanto como sus explicaciones.


El elefante olisqueaba el jardín especialmente embriagado por el olor de las rosas, hasta que una abeja le demostró con su aguijón los peligros de la flora civilizada.


SELECCIÓN muy NATURAL
Las olas que invadían las oquedades de aquel acantilado no arrastraban los desechos que dejaban los bañistas... sino a los mismos bañistas.


DIETÉTICA FUTURISTA
Aquel comensal presumía de estarse zampando un postre de cucarachas, alimento del futuro. Le advertí que eran dátiles.