miércoles, 17 de junio de 2015

EL BOSCO EN LOS OCÉANOS





















Abisal, 

aquí no caben bromas
ni portentos:
esa nave inflamada que en secreto te mira
por un tubo con ojo
es un pez aterrado en su noche perpetua.

Abisal,
no hay símbolos ni cábalas:
calaveras que flotan como gelatinas
transparentándose para sobrevivir
son sólo peces,
palpitan y respiran
con el asombro de un decapitado.

Abisal,
cada roce del agua
es sobresalto en la quietud cercada,
principio y fin de un segundo de muerte
irreversible y cierta.
Mírales a los ojos:
un mismo espanto iguala a presa y predador.

Abisal,
el calor que te llega desde abajo
es infierno a la espera,
magma que encarcela su luz;
reventará algún día donde los días no existen
no invitado por nadie,
filtrado en largas, cegadoras grietas.

hacia arriba, camino de otra luz.